Historia de la Ciudad de Río Tercero






Los primeros pobladores: asentamientos Aborígenes

La zona donde se ubica hoy la ciudad de Río Tercero fue un sitio de límites: hasta allí llegaban los Sanavirones (desde el Norte), los Comechingones (desde la zona serrana, al oeste) y los Pampa (que ocupaban preferentemente los llanos de la zona sur de la provincia).

Al momento de la fundación de la ciudad de Córdoba, en 1573, Jerónimo Luis de Cabrera encarga la realización de una especie de censo de población aborigen, que arroja un resultado de 30.000 personas en más de 600 pueblos. Pero se estima que sólo se contempló las zonas centrales y parte de las sierras que eran accesibles, por lo que se estima que habría no menos de 50.000 habitantes indígenas.

La zona ocupada por los Comechingones es la que actualmente ocupa la ciudad, era un pueblo agro- alfarero, que vivían en grupos familiares de menos de 50 personas, con un jefe de grupo; y en viviendas semi-enterradas de una profundidad de 1 metro y con paredes de piedra y techos de paja. Se han registrado por lo menos 90 yacimientos a los alrededores de la ciudad. Uno de los yacimientos más importantes localizados en el actual ejido urbano, se encuentra dentro del predio de Fábrica Militar Río Tercero.

Entre otros de los grupos autóctonos que poblaron la región se encuentran los Sanavirones. Estudios recientes parecen mostrar una continuidad cultural y étnica, entre Comechingones y Sanavirones, pero se establecieron algunas diferencias en la dialéctica y en los hábitos. Los sanavirones probablemente habitaban cerca de espacios húmedos como lagunas, utilizando viviendas de material perecible.

Los Pampas, tuvieron su hábitat predominante al sur del Río Quinto, pero puede afirmarse que lo cruzaron hacia el norte y al desplazarse se establecieron también en los actuales departamentos de Río Cuarto, Unión, Juárez Celman, Tercero Arriba y Tercero Abajo, es decir, todo el sur de la provincia. Formaron tribus nómades que vivían en toldos hechos de cuero.


Cuando llegaron los españoles…

En 1526 Sebastián Gaboto inicia su travesía y funda el primer asentamiento español sobre suelo argentino, internándose por el Río de la Plata y fundando en 1527 el fuerte de Sancta Spiritus, en el sitio donde el Carcarañá (formado por los ríos Tercero y Cuarto) desemboca en el Paraná.

Por orden de Gaboto partiría una nueva expedición explorando el Carcarañá internándose en territorio cordobés, encabezada por Francisco César, quién fue el primer blanco en pisar esta tierra, haciéndolo por el Río Tercero llamado por los indígenas Talamochita (tala y molle dos de los árboles predominantes en la zona). Algunas crónicas coinciden en que los resultados de esta expedición fueron la desaparición de muchos hombres de César y que a su retorno, no encontró más que restos del fuerte fundado por Gaboto, ante lo cual deciden volver por tierra adentro hacia la zona del Alto Perú, donde Francisco Pizarro acababa de apresar a Atahualpa.

En 1573, el Gobernador Jerónimo Luis de Cabrera, inicia una serie de expediciones dirigidas hacia esta región. Alrededor del 1617, existen aportes que citan dos pueblos indios ubicados en la zona del Río Tercero, usurpados por Pedro Villalba.

Estas familias, conformaban poblaciones autóctonas, que en su interrelación con los europeos y la ocupación de tierras por parte de estos, la creación de capillas, caminos y poblados, terminaron con la desaparición de las culturas indígenas. Las mercedes y las encomiendas de indios eran los medios con los que contaba España para retribuir los servicios prestados por sus súbditos, en la tierra de conquista.

Estos fueron dos de los mecanismos que produjeron la paulatina extinción de las culturas aborígenes. La cultura comechingona desapareció al poco tiempo que el conquistador se asentó y dominó estas tierras, ya que según José Biá -Historiador riotercerense- 50 años después ya nadie parecía saber nada más del idioma ni de la religión de los aborígenes. Otros científicos coinciden en que “el proceso de extinción se inició ni bien se funda la ciudad de Córdoba, acentuándose en la segunda década del siglo XVII y para 1770, en la provincia ya no quedaba población indígena autóctona”

El día que Río Tercero dejó de ser un sueño: La Fundación

El origen del poblado original, se encuentra fuertemente vinculado al establecimiento de vías férreas de comunicación, caminos y luego ferrocarriles; y a la ocupación de la tierra con fines productivos.

Hacia 1880, los intentos de colonización oficial en tierras cordobesas “no dieron en primera instancia los resultados esperados, por varias causas:

  1. la ausencia de comunicaciones seguras, especialmente de líneas férreas;
  2. la falta de empresarios colonizadores;
  3. la escasa ayuda brindada a los agricultores que se iniciaban que no alcanzaban a cubrir sus necesidades;
  4. la atracción que ejercían para los inmigrantes otras zonas de colonias como Santa Fe y Entre Ríos;
  5. la situación mediterránea de la provincia y
  6. finalmente la carencia de tierra fiscal, dado que los gobiernos, enajenaron o regalaron enormes cantidades de tierras fértiles.”

En 1873 se produce una marcada parcelación y venta de propiedades rurales y la instalación de nuevos dueños de los campos que se radicaron con el fin de comenzar a vivir y producir.

En 1914 se crea un nueva ley que establece el cobro de un impuesto agropecuario, que facilitó el fraccionamiento de las tierras que, hasta 1905, en la llanura cordobesa las propiedades de más de 5 mil hectáreas representaban el 77% de la extensión rural. Se fraccionaron así los grandes latifundios y se tendió a evitar la improductividad de la tierra.

En 1896, la ley provincial de colonización establece que los colonizadores deberán reservar cien hectáreas para villa y tener en cuenta en el trazado de la misma, manzanas rectangulares con costados de 100 o 150 mts. y obligatoriamente se debían reservar espacios para una plaza pública cada treinta urbanizadas y también espacios para la construcción de edificios públicos. Es bajo esta situación de contexto en la que se da la fundación de numerosos poblados, entre ellos Río Tercero.

Las tipologías de viviendas para la población rural de aquellos años, no variaban del rancho de paredes de adobe y techo de paja embarrada y en algunos casos de ladrillos. Asimismo los estancieros vivían en construcciones, que se destacaron por sus detalles de lujo para la época, realizados por constructores de las ciudades importantes incluso algunos del extranjero. Cabe destacar que uno de los peligros más notorios en la época, más allá de las sequías, los vientos y la plaga de langosta, eran el robo de ganado.

Tras la muerte de Eduviges Carmona, Capataz de la estancia de Don Tristán Acuña, su hijo Modesto Acuña, se traslada a vivir a las mismas, para hacerse cargo en forma personal de las tierras que hasta ese momento (año 1889) se dedicaban a la ganadería. Más tarde se dedicaría también a la siembra de maíz y en menor medida de trigo.

En  1873, el Ferrocarril Andino habilitaba un tramo entre Villa María y Río Cuarto y apenas iniciado el 1900, se comenzó a trabajar sobre la idea de comunicar la zona de Rosario con la ciudad de Córdoba, pasando por la localidad de Cruz Alta y a la vez trazar una vía entre Río Cuarto y Córdoba. El futuro trazado pasaría por las cercanías de la Estancia de la Media Luna , en la que vivía su propietario Modesto Acuña. Fue él mismo, quien donó parte de sus tierras para convencer a los empresarios ingleses para que la línea pasara por su campo.

En 1910 se comenzó el tramo de Cruz Alta (límite con Santa Fe) hasta Río Tercero. En 1913 se crea la Estación Modesto Acuña, en donde descargaban trenes que se proveían de agua, se hacía mantenimiento, se cargaban mercancías y pasajeros. La ciudad de Río Tercero, tuvo un origen fundacional fuertemente vinculado con la llegada del Ferrocarril y es este nuevo elemento urbano el que definió tanto la estructura, el paisaje y la función del pequeño poblado de principios del Siglo XX. A partir de su instalación, el ferrocarril se posiciona como el primer motor de desarrollo económico y poblacional.

Más tarde, en 1913 con la firma del Gobernador Cárcano, se aprueba oficialmente mediante el decreto 1184/13, los planos de referencia presentados por Don Modesto Acuña para la fundación del pueblo de Modesto Acuña en terrenos de su propiedad. En 1918 pasó el poblado a llamarse de Río Tercero.

Desde su fundación hasta la instalación de la Fábrica Militar Río Tercero pasaron veintiséis años y gracias al espíritu y el esfuerzo de los primeros pobladores se desarrollaban las actividades más destacadas que marcaban el pulso de la pequeña aldea: ferroviarios, comerciantes, hoteleros, boticarios, constructores, peones rurales, etc. También en esta época crecieron los primeros establecimientos educativos, clubes, la primera escuela “la fiscal” y la Biblioteca Popular ferroviaria, en la década del `10.

En la década del `20, tanto los inmigrantes españoles como los italianos crean instituciones, generándose así los primeros espacios de baile del pueblo; a partir de esto comienzan a aparecer los primeros grupos de teatro vocacional. También se crea la primer Parroquia.

En 1925, la localidad pasa a ser Municipio y se inician nuevas obras vinculadas con la generación de espacios recreativos al aire libre, como el Balneario Municipal y el Parque Infantil. Al mismo tiempo comienzan a especializarse más los servicios hoteleros, teniendo en cuenta el gran movimiento generado por el ferrocarril. Los mismos se ubicaron por calle Acuña, paralela a las vías y frente a la Estación Ferroviaria.

Uno de los hitos históricos más destacados de los años treinta, fue la apertura de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos de Río Tercero, ente que se desempeña hasta la actualidad y que genera obras de infraestructura pública de importancia como alumbrado público y la red de agua potable. Asimismo, se crea la caja de créditos de la Cooperativa , entre otras acciones de importancia.  Esta institución tuvo una acción destacada dentro de la historia de Río Tercero.

Sin lugar a dudas, el hecho histórico que signó el futuro del poblado fue la instalación, a fin del `30, de la Fábrica Militar de Munición y Artillería, denominada más tarde como Fábrica Militar Río Tercero. En 1938, se coloca la piedra fundamental de una empresa estatal que, al instalarse en la ciudad, cambiará para siempre su perfil económico, demográfico, social y cultural: la Fábrica Militar Río Tercero. Montada sobre terrenos donados por la pareja Acuña – Marín Maroto, la empresa se dedica en primera instancia a la fabricación de armamento militar y más tarde se diversifica  hacia la industria metalmecánica y química.

Este perfil industrial se consolida con la instalación de nuevas empresas como Atanor S.A., Petroquímica S.A. y una red de Pymes vinculadas al sector.

La familia Fundadora y las migraciones

En el año 1889,  cuatreros asolaban estas tierras robando ganado, el capataz de los campos de Don Tristán Acuña, con asiento en las márgenes del Río Tercero (Ctalamochita), había sido muerto y enterrado con su caballo en una de las frecuentes incursiones de maleantes. Ante ello, se comisionó a su hijo Don Modesto Antonio Acuña para hacerse cargo de esta porción de sus pertenencias inmobiliaria, heredadas de padres y abuelos, quienes las habían adquirido mediante compra de una merced, en tiempos de la colonia.

Rodeado de estas excepcionales circunstancias, llega a estos lugares Don Modesto Acuña, sin saber que su nombre quedaría indisolublemente unido a la historia de estas tierras y de este pueblo. Radicado en la zona, contrajo matrimonio con Doña Zoila Torres, de cuya unión nació una única hija, Doña Zoila Rosa Acuña.

Doña Zoila Rosa Acuña, en el año 1912, se casó con Don Pedro Marín Maroto; matrimonio que también se halla entrañablemente unido al destino de Río Tercero y a la historia del progreso.

La actividad ferroviaria hizo que el movimiento de la ciudad se concentrara en las calles laterales, paralelas a las vías. De esta manera a lo largo de todo el predio de la Estación Ferroviaria , se levantaron una serie de equipamientos e instalaciones propias de la actividad como tomas de agua para cargar los trenes a vapor, galpones de mantenimiento, la Estación , el pozo para el giro de las locomotoras, entre otros componentes. Asimismo, en las dos calles paralelas ubicadas a los márgenes del mencionado predio, actualmente calles Intendente del Bono y Acuña, se levantaron una serie de edificios destinados a albergar las nuevas funciones: hoteles, comercios de ramos generales, boticarios, almacenes, etc.

En 1916 se terminó la obra de la “Villa Elisa”, una casona de tres plantas que tanto en el paisaje urbano de aquella época, como en la actualidad, se destaca como una obra preponderante, que remata el extremo Noreste del predio del ferrocarril. Esta vivienda perteneció al matrimonio formado por Doña Zoila Rosa Acuña y Don Pedro Marín Maroto.

[1] Síntesis realizada en base a:
COLAUTTI, FERNANDO: Río Tercero tiene Historia, Biblioteca Popular Justo José de Urquiza, Río Tercero, 1999.


Toda historia es de alguna manera el registro de luchas, desafíos y sueños por encontrar un lugar en el mundo. Nuestra historia, la de Río Tercero se inscribe en la gesta de patriotismo, generosidad y altruismo que protagonizaron hombres y mujeres para transformar un pedazo de monte en la ciudad que seguimos construyendo día a día.

El siguiente informe  pretende abordar los acontecimientos  históricos más importantes y significativos  de cuando Río Tercero no existía y la región era habitada por aborígenes comechingones, el surgimiento de aldeas y el poblamiento de inmigrantes marcados por el sacrificio y el esfuerzo que debieron realizar. Es en este contexto y próximo a cumplir cien años de su fundación  en el que se forjó los cimientos  de nuestra ciudad a la vera del río Talamochita para transformarse en una de las principales ciudades de la provincia de Córdoba.

  1. NUESTRA PREHISTORIA

Todo era monte. Talas, quebrachos blancos, espinillos, chañares, algarrobos. Un río caudalosos que en aquella época tenía vigorosas crecientes. Animales silvestres como pumas, armadillos, ciervos, vicuñas, ñandúes e incluso muchas especies que con los años desaparecieron para siempre, como los gliptodontes. Así se veía este lugar en el mundo, el mismo que ahora ocupa la ciudad de Río Tercero, antes de los primeros registros que se tiene sobre la vida humana en estas tierras.

Pero aún antes que los primeros humanos de esta parte del continente dejaran sus huellas, ¿qué había por aquí?, ¿cómo deberíamos imaginar por ejemplo la fauna existente en estos suelos millones de años atrás? El riotercerense Juan José Bía, ex responsable del área de paleontología y arqueología que lleva concretados numerosos hallazgos de restos fósiles en la zona, sostiene que si hablamos de fauna, de la época de los saurios prácticamente no hay vestigios en Córdoba; nunca se han encontrado restos de saurios, a pesar de que hay sedimentos que pertenecen a aquella época, es decir unos 60 millones de años atrás.

Ya en una etapa de la evolución posterior, podemos hablar del reinado de los mamíferos que dieron origen a la Mega fauna  del Cuaternario. Y de ellos sí se han hallado restos incluso en los alrededores de la misma ciudad de Río Tercero. El material hallado en nuestra zona pertenecería al período Pleistoceno y el Holoceno, aproximadamente desde los 8.000 años hasta 1.500.000 de años atrás.

Entre los hallazgos de estos fósiles encontramos el caso de los elefantes extinguidos como el natiomastodon y el stegomastodon, cuyos restos fueron encontrados en la zona de la ciudad de Almafuerte, o el smylodon populator también llamado tigre de dientes de sable, que en 1985, cerca del balneario riotercerense apareció siendo el primero hallado en territorio cordobés. Por obra de Javier Ochoa podemos encontrar hoy en día en el museo una réplica exacta del cráneo de este animal  realizada por él, como así también un nuevo hallazgo de esta especie: un cráneo que difiere del anterior por ser más corto y más ancho.

En campos que ocupa la Fábrica Militar Río Tercero se hallaron restos de toxodon, especie que tendría un parecido con los actuales hipopótamos y el mesotherium, un animal similar al carpincho. También hay vestigios, en la zona muy cercana a Río Tercero  del panochtus tuberculatus que era mucho más grande y que se supone se extinguió hace casi 20 mil años atrás, al igual que el gliptododon el que le dio el nombre a toda la familia.
2.2. Los primeros humanos por aquí

El investigador local Juan José Bía, además de fósiles, acumuló también experiencias en materia de restos humanos de aborígenes. Los hallazgos humanos más antiguos fueron encontrados en 1986 en la zona de las barrancas del Río Tercero, cerca de Los Potreros. Junto con el esqueleto se encontraron también un cuchillo de hueso muy curioso y elementos de piedra demasiado toscos, pero no de cerámica(a pesar de dar la impresión de ser un sitio habitado por un tiempo significativo) hace suponer una gran antigüedad estimada en unos 4 mil años. Ese hallazgo sería pre cerámico, o sea de habitantes anteriores a los comechingones o sanavirones.

  1. LOS PRIMEROS POBLADORES

3.1 Asentamientos Aborígenes

La zona donde se ubica hoy la ciudad de Río Tercero fue un sitio de límites: hasta allí llegaban los Sanavirones (desde el Norte), los Comechingones (desde la zona serrana, al oeste) y los Pampa (que ocupaban preferentemente los llanos de la zona sur de la provincia). Es así que el área que hoy ocupa Río Tercero era territorio comechingón. Se caracterizaban por ser  un pueblo agro- alfarero, que vivían en grupos familiares de menos de 50 personas, con un jefe de grupo; y en viviendas semi-enterradas de una profundidad de 1 metro  con paredes de piedra y techos de paja. Se han registrado por lo menos 90 yacimientos a los alrededores de la ciudad. Uno de los yacimientos más importantes localizados en el actual ejido urbano, se encuentra dentro del predio de Fábrica Militar Río Tercero.
3.2.Cuando llegaron los españoles

En 1526 Sebastián Gaboto inicia su travesía y funda el primer asentamiento español sobre suelo argentino, internándose por el Río de la Plata y fundando en 1527 el fuerte de Sancta Spiritus, en el sitio donde el Carcarañá (formado por los ríos Tercero y Cuarto) desemboca en el Paraná. Por orden de Gaboto partiría una nueva expedición explorando el Carcarañá internándose en territorio cordobés, encabezada por Francisco César, quién fue el primer blanco en pisar esta tierra, haciéndolo por el Río Tercero llamado por los indígenas Talamochita (“tala” y” molle” dos de los árboles predominantes en la zona). Algunas crónicas coinciden en que los resultados de esta expedición fueron la desaparición de muchos hombres de César y que a su retorno, no encontró más que restos del fuerte fundado por Gaboto, ante lo cual deciden volver por tierra adentro hacia la zona del Alto Perú, donde Francisco Pizarro acababa de apresar a Atahualpa.

En 1573, el Gobernador Jerónimo Luis de Cabrera, inicia una serie de expediciones dirigidas hacia esta región. Alrededor del 1617, existen aportes que citan dos pueblos indios ubicados en la zona del Río Tercero,usurpado por  Pedro Villalba. Estas familias, conformaban poblaciones autóctonas, que en su interrelación con los europeos y la ocupación de tierras por parte de estos, la creación de capillas, caminos y poblados, terminaron con la desaparición de las culturas indígenas. Las mercedes y las encomiendas de indios eran los medios con los que contaba España para retribuir los servicios prestados por sus súbditos, en la tierra de conquista.

4 .LLEGAN LOS TRENES Y LOS PRIMEROS COLONOS

No puede imaginarse el surgimiento de aldeas y el poblamiento de esta parte del país sin la preexistencia de dos aspectos fundamentales: las vías de comunicación (caminos,  luego ferrocarriles), y la ocupación de tierras (con fines productivos).

En 1883 el tren unía Villa María con Río Cuarto. El tendido férreo por parte de compañías inglesas, y la donación a ellas de tierras contiguas a las vías facilitó la creación de pequeñas e incipientes colonias pobladas. Pero por lo que hoy es Río Tercero recién las vías comenzaron a ser tendidas luego de 1910.

Hacia 1915 comienza a observarse una tendencia al desmembramiento y subdivisión de la tenencia de la tierra con fines productivos y la oleada colonizadora en el sur de Córdoba adquirió mayor intensidad. Sin dudas, la colonización produjo el aprovechamiento de centenares de miles de kilómetros de vías férreas y encauzó hacia Córdoba buena parte de la corriente inmigratoria que ingresó al país, fundamentalmente de origen italiano primero y español luego. Fue en este contexto en el que se forjaron los cimientos de otra aldea a la vera del río Tercero, a la altura donde su cauce dibujaba una media luna, y que por entonces no dejaba suponer que podría llegar a transformarse en una de las principales ciudades de la provincia de Córdoba.

5. EL PUEBLO LLAMADO LA MEDIA LUNA

Don Tristán Acuña era descendiente  de don Bernabé Acuña y contrajo matrimonio con  Isidora Sánchez, con quien tuvo cinco hijos: Manuel Tristán, Modesto Antonio, Ramón Emiliano, Ángel Gregorio y Jesús. Toda la familia se domiciliaba en  la ciudad de  Córdoba, aunque el jefe de familia  tenía propiedades de campo en la zona de Monsalvo y Soconcho (cerca de las Bajadas y San Agustín) y en la pedanía El Salto, sobre las márgenes del río Tercero.

Su segundo hijo, don Modesto Acuña nació en Monsalvo, el 12 de mayo de 1884. Cursó sus estudios secundarios en el colegio Monserrat de la ciudad de Córdoba, hasta que se enfermó y tuvo que dejar de estudiar. Posteriormente se dedicó al comercio que luego también abandonó para dedicarse a trabajar  las tierras de su padre(a quien le correspondían  por herencia de sus antepasados). Esta decisión estuvo vinculada con la necesidad de comenzar a demarcar, alambrar y explotar más adecuadamente sus propiedades, tratando de evitar la acción de los cuatreros que robaban ganado por toda esta zona y fue precisamente en el año 1889 cuando un grupo de cuatreros mató al capataz que don Tristán tenía ocupado aquí, de nombre Eduviges Gregorio  Carmona, el que fue enterrado por los maleantes junto a su caballo. Quizás por este hecho-la muerte del capataz y su precipitado reemplazo por Modesto- es que se produjeron las circunstancias iniciales que facilitaron que  se hiciera  cargo de la estancia de su padre, a la que luego llamó “Media Luna”, por la forma que dibuja el curso del río al pasar por estas tierras, donde en el año 1909, funda el pueblo con el mismo nombre.

6. EL TREN: EJE FUNDAMENTAL  PARA EL DESARROLLO FUNDACIONAL

El tendido de líneas ferroviarias fue un factor fundamental para el desarrollo y poblamiento de la zona como así también  para la fundación de pueblos.

Apenas empezado el nuevo siglo, los ingenieros ingleses comenzaron a diagramar una nueva línea ferroviaria, que comunicara la zona de de Rosario con la ciudad de Córdoba, pero pasando por Cruz Alta. A la vez, debían tender una vía que comunicara Córdoba con Río Cuarto. En ambos casos, el trazado podría pasar por las cercanías de la estancia “Media Luna” donde por entonces ya  vivía su propietario. Enterado de tal posibilidad fue Modesto Acuña quien comenzó a gestionar ante los ingleses que las vías pasaran por su campo, y se comprometió a donarles las tierras necesarias, a cambio de que eligieran precisamente el sitio donde él imaginaba podría fundar un pueblo, para construir una estación ferroviaria.

El 5 de abril de 1913 se inauguró la “Estación Modesto Acuña” y poco después se habilitaba el puente negro, por el que  las locomotoras y vagones podían traspasar el río rumbo a córdoba.

7. DE PUEBLO “MEDIA LUNA” A “PUEBLO MODESTO ACUÑA”

En los alrededores de la estancia de don Modesto Acuña había suficientes casas hacia 1912 como para negar que un pueblo ya hubiera nacido aquí.El nueve de septiembre de 1913, con la firma del gobernador Cárcano y del ministro Bancalari se aprueban oficialmente mediante el decreto 1184/13, “los planos de referencia, presentados por el señor Modesto Acuña, para la fundación del pueblo Modesto Acuña, en terrenos de su propiedad.

8. DE PUEBLO MODESTO ACUÑA A” RÍO TERCERO”

La población que iba a nacer originalmente con el nombre de media luna – como se vio-en realidad lo hizo bajo la denominación de “Modesto Acuña”. Así había llamado la empresa constructora de las vías ferroviarias a la estación erigida aquí, en reconocimiento al propietario de los terrenos donados para su ejecución. Sin embargo, ese nombre no perduraría demasiado.

Al mismo tiempo, la misma compañía ferroviaria denominaría “Río Tercero”a la estación, teniendo en cuenta que había otras preexistentes denominadas Río Segundo y Río Cuarto, por ejemplo, en las localidades con ese nombre ubicadas en las márgenes de dichos ríos. Al llamarse Río Tercero la estación ferroviaria, el pueblo recién nacido  mudaría su nombre unos años después.

No sería el nombre de esta ciudad aquella imaginada y poética de la “Media Luna”, ni el personal “Modesto Acuña” con que se oficializó, sino el más numérico y geográfico con que terminaría perdurando: Río Tercero.

9. MUERTE DE MODESTO ACUÑA

Después de dos años de ser reconocido oficialmente por la provincia el pueblo fundado en los campos de don Modesto, éste fallece víctima de una pulmonía posiblemente  por efecto del frío tomado en sus tareas agropecuarias. Murió el 25 de octubre de 1915, a la edad de 62 años en su propia estancia y allí fue velado con la presencia de vecinos del naciente pueblo, estancieros de los campos cercanos y personalidades conocidas de la familia que vinieron de Córdoba, entre ellas el gobernador Ramón J. Cárcano. Al morir, el fundador de Río Tercero deja propiedades y herencias pero también sus desafíos- como el de hacer crecer ese pueblo recién creado- a su esposa Zoila, a su hija ZoilaRosa y a su yerno, Pedro Marín Maroto.

10. LA CASONA “VILLA ELISA”

Apenas casados, en 1912, Pedro Marín Maroto y Zoila Rosa Acuña vinieron a vivir al pueblo que don Modesto fundó. El tendido de las vías férreas estaba ya avanzado, aunque aún los trenes no circulaban por aquí.

En 1913 eligieron el sitio donde construir una casa, que en realidad se transformó casi en un palacio, de los más amplios, sofisticados y costosos que se construyeron en aquella época en toda la región. El lugar elegido para su construcción era llamado por los lugareños “el alto”, por ser el terreno más elevado de todo el paraje.

La casona fue comenzada en 1913 y se la bautizó como “Villa Elisa” en homenaje a la madre de Marín Maroto (Elisa Maroto), que había fallecido siendo joven aún en su España natal. En mayo de 1916 se terminó su construcción y el joven matrimonio comenzó a ocupar sus espaciosos ambientes.

Esta casona estuvo ocupada por sus dueños hasta la muerte de Zoila Rosa Acuña de Marín Maroto, ocurrida en 1970.Sus hijos ya no la habitaron y en 1978, la Municipalidad adquirió esta propiedad para transformarla en “casa de la Cultura Villa Elisa”.

11. LASTENIA TORRES DE MALDONADO

Zoila, cuando se casa con Modesto Acuña y comienza a vivir en la estancia “Media Luna”, se hacecargo de varios hermanos menores. Así, por ejemplo Rafael cumpliría varias tareas encomendadas por su cuñado, y la menor, Lastenia, también fijaría su destino en este paraje cuando en marzo de  1902 se casó con Tomás Millán Maldonado, un paisano nacido en campos de la banda norte del río Tercero.

Al poco tiempo y cuando aún el pueblo estaba en trámite, en la casa de Lastenia y Tomás comenzó a funcionar la primera Estafeta de Correos y Telégrafos que hubo por estos lados.

La casa en la que estuvo aquella estafeta y en la que también el matrimonio atendía un almacén y bar conocido como “El Boliche del Tala” fue construida con anterioridad a la fecha fundacional del pueblo.

 12. DOS ÁRBOLES HISTÓRICOS

Un algarrobo y un tala, ambas especies autóctonas de esta región se constituyen en los árboles históricos de la ciudad ya que debería estimarse en más de un siglo su antigüedad, y que por ello acompañaron el surgimiento y desarrollo de Río Tercero desde antes que el poblado naciera, hasta estos días.

El algarrobo está ubicado en la actual esquina de Esperanza y Urquiza. Se le atribuye que en su sombra descansó  el general José María Paz en 1829 cuando se dirigía por esta región en búsqueda del caudillo riojano Facundo Quiroga.

La otra leyenda involucra al tala ubicado en la actual calle Arenales de Barrio Escuela en lo que fuera la casa de Lastenia Torres de Maldonado. De él se dice que Facundo Quiroga estuvo bajo su sombra cuando recorría esta región en algunas de las incursiones que realizó por el interior cordobés.

13. FÁBRICA MILITAR

La instalación de esta empresa estatal sólo es comparable en cuanto a su incidencia e influencia para el desarrollo histórico de Río Tercero al tendido de las vías del ferrocarril y la construcción de la estación ferroviaria en el pueblo que ideó Modesto Acuña. Sin la estación el pueblo no tendría posibilidades para crecer y atraer a las primeras familias, sin la fábrica, la localidad no hubiera podido pasar a otra escala en tamaño y envergadura.

Ambos hechos son fundamentales en la historia de Río Tercero: con los trenes se creó el pueblo, con la fábrica nació la ciudad.

En abril de 1937 el matrimonio Acuña-Maroto ofreció por escrito al gobierno nacional la donación de 209 hectáreas cercanas al río, y un 30 de enero de 1938  se realizó el acto de colocación de la piedra fundamental de la Fábrica Militar de Munición de Artillería de Río Tercero.

14. EL PEOR DÍA: LAS EXPLOSIONES DE  FÁBRICA MILITAR

Siete muertos, 300 heridos, miles de casa dañadas, más de 40 mil vecinos aterrados, ninguna respuesta y una vida que cambia para siempre. Tras las explosiones la vida de ese pueblo tranquilo que era Río Tercero se modificó y eso es algo que ocurre en todo territorio que es víctima de una catástrofe.

Se trata de una realidad que va más allá de la frase “un antes y un después” porque lo que ocurre es que aunque  todos vuelvan a sus rutinas diarias, las personasde ese lugar ya no son los mismas que eran antes de perder lo que perdieron. Las explosiones siguen doliendo porque con ellas no sólo se perdieron las vidas de siete personas, sino también la confianza, la tranquilidad y, aunque parezca extraño, la inocencia de sus habitantes.Pero aún con miedos y dudas muchos se quedaron y Río Tercero supo reconstruir su historia.

En la continuidad histórica de la ciudad aparecen nuevos desafíos en un mundo globalizado en su economía y cultura, como mantener sus características propias y conservar su identidad sin perder ese espíritu de progresismo de tantas décadas , proyectándose hacia un futuro mejor tomando lo más rico  de su pasado .

La que fue monte y luego aldea, la que fue Media Luna y luego hogar de inmigrantes. La que creció con el tren primero y luego con la fábrica. La  que forjó su espíritu cooperativo y  la hizo distinta, la que enfrentó la peor tragedia y pudo superarla…. Por Terminar el siglo de pie:

¡FELIZ CUMPLEAÑOS  RÍO TERCERO!

15. CONCLUSIÓN

La idea surgió a raíz de que dentro de unos meses la ciudad cumple cien años. Sin adentrarme en la historia propiamente dicha traté de hacer énfasis en aquellos acontecimientos, lugares  y hechos que fueron decisivos en el vertiginoso crecimiento económico, social y cultural que la cobijaron.

Con la búsqueda de información e investigación  para realizar este trabajo se fueron plasmando recuerdos de mi niñez, lugares y acontecimientos  tan familiares que fluyen  sentimientos de agradecimiento a aquellos pioneros  que si bien no los conocí personalmente pude visualizarlos a través  de los relatos y anécdotas de personas más antiguas de Río Tercero.

Puede decirse que una persona es ella más sus circunstancias (Ortega y Gasset) le cabe que una ciudad es ella, más el contexto que la rodea e influye. Esto es valorar el contexto- o las circunstancias- que llevaron a don Modesto Acuña a fundar un pueblo que al principio era puro monte hasta llegar a lo que es en la actualidad “una ciudad proyectada hacia un futuro” mejor  sin dejar de lado lo mejor de su pasado.

 

 

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